LA PODEROSA MAGIA DE LAS VELAS

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Desde tiempos remotos las velas se han utilizado para todo tipo de rituales y ceremonias de culto, hechizos o encantamientos. Representa uno de los cuatro elementos de la antigüedad, el FUEGO, conector del Más Allá.

Las velas nos ayudan a hacer realidad nuestros deseos, iluminar nuestros pensamientos, guiarnos en la oscuridad, alcanzar la paz interior y armonizar el ambiente repeliendo las energías negativas de nuestro alrededor.

Una vela, es un instrumento mágico de creatividad y fuerza. Por eso en cada acto, en cada ritual, o ceremonial mágico figura la luz de la vela; esa es nuestra conexión con la energía invisible del poder creador. Al encender la vela decimos siempre “Que este fuego de fuerza a la obra mágica que voy a realizar”, de esta forma conectamos nuestro consciente con los mundos invisibles.

Es muy importante el manejo del fuego en la Magia, de ahí que la herramienta principal de esta vibración sean las velas, por eso, su carga y preparación, su color, su horario y su objetivo son esenciales a fin de dar a esa vibración la frecuencia necesaria a nuestro objetivo.

Procurar encender siempre la vela con cerilla de madera, ya no las fabrican con azufre y es importante el fuego de madera, es potenciador. El apagado cobra igual importancia que el encendido, y debe hacerse mediante soplo (colocando la mano detrás de la llama para absorber la energía de la vela o en caso de que no queramos absorberla, colócala delante). Otro modo es usar un apagavelas, procurando no presionar la llama sino dejar que esta se consuma por si sola como consecuencia de la ausencia de oxigeno. Jamás la cera de una vela debe apagar otra vela.

 vela2   Los significados de cada color: NEGRO: Meditación, trabajo de hechizos, desbaratadores de rituales destinados a eliminar entidades malvadas. Contra las energías negativas. AZUL: Honor, lealtad, paz, tranquilidad, verdad, sabiduría, protección durante el sueño, proyección astral y para inducir los sueños proféticos. CAFÉ: Para localizar objetos perdidos, mejorar los poderes de concentración y telepatía, así como la protección a familiares y animales domésticos. ORO: Atrae el poder de las influencias cósmicas y se usa para honrar a las deidades solares. GRIS: Para neutralizar las influencias negativas. VERDE: Fertilidad, éxito, buena suerte, prosperidad, dinero, rejuvenecimiento y ambición, así como los rituales para luchar en contra de la avaricia y los celos. NARANJA: Estimulan la energía. ROSA: Para el amor y los rituales que implican la amistad o la feminidad. PURPURA: Manifestaciones psíquicas, curaciones y hechizos que implican el poder, el éxito, la independencia y la protección del hogar. ROJO: Fertilidad, afrodisíacos y pasión sexual, amor, salud, fuerza física, venganza, rabia, poder de voluntad, valor y magnetismo. PLATA: Para eliminar la negatividad, estimular la estabilidad y atraer las influencias benéficas de la Diosa. BLANCO: Consagración, meditación, adivinación, exorcismo y curación, clarividencia, verdad, paz, fuerza espiritual y energía lunar. AMARILLO: Confianza, atracción, encanto y persuasión. AÑIL: Curación, dormir y armonía interior. OLIVA: Enfermedad, inseguridad y cobardía.

Todo ritual debe utilizarse para bien, pidiendo a los ángeles, arcángeles y a los santos su protección, es muy delicado el trabajo con velas, y realizarlo sin conocimiento o con mala intención, puede acarrear resultados catastróficos. Espiritualmente todo es válido cuando se trabaja en la Luz y para la Luz.

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EL PODER DE LOS AMULETOS

AMULETOS SUERTE

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Un amuleto  significando "un objeto que protege a una persona frente a un problema" guarda cierta relación con un talismán que significa "iniciar a alguien en el misterio". Consiste en cualquier objeto portátil al que se le atribuye alguna virtud sobrenatural: atraer la buena suerte o asegurar la protección de su dueño.

Los amuletos suelen ser: gemas o piedras, estatuas, monedas, dibujos, colgantes, anillos, plantas, animales, etc., incluso oraciones utilizadas en momentos concretos, para repeler al diablo o a la mala suerte.

Los amuletos son algunos de los objetos más antiguos de la humanidad, ya que el hombre vio en ellos la forma para escapar de los males que lo aquejaban, fuesen físicos, morales o espirituales. Los primeros amuletos eran objetos naturales, tales como piedras, maderas talladas o cristales naturales, que eran apreciados por su forma, color o rareza. Más tarde se optó por poseer objetos de uso cotidiano que por haber sido propiedad de alguien o haber sido parte de un suceso, se guardaban por presuponer que tendrían cierto poder. En la actualidad existen multitud de amuletos, tanto comerciales como personales, ya que cada persona valora el objeto de manera subjetiva y alcanzan diferente importancia. La persona que lleva el amuleto, por su creencia y fe en éste, puede o no desear revelar este hecho a otras personas y compartir su apego.

Algunos de los más populares son:

. El escarabajo. Los soldados egipcios llevaban esta imagen grabada en un anillo para protegerse del peligro y mantener su salud, riqueza y fortaleza. . La herradura. Protector del hogar y canalizador de energías. Los griegos y romanos solían clavarlas en las paredes para salvaguardarse de la peste.  . La llave. Se le regala a la persona amada como señal de amor, en el sentido simbólico de abrir y cerrar las puertas del corazón. . La araña. Los romanos creían que era portadora de buena suerte en cualquier asunto relacionado con el comercio. De ahí, la creencia de que matar una araña produce pérdida económica. . El trébol, de cuatro hojas o de tres, lo usaban los druidas para protegerse y atraer la buena suerte. Según la tradición cristiana, San Patricio lo introdujo e inmortalizó, en Irlanda, como símbolo sagrado. . El elefante. Tiene procedencia hindú y surge de la leyenda de Ganesha, el dios con cabeza de elefante. Es ideal para asegurarse los bienes obtenidos. Simboliza el trabajo en equipo y el buen funcionamiento de las relaciones familiares. . La mano de Fátima. De origen musulmán, recibe su nombre de la hija preferida del Profeta, una de las tres únicas mujeres con méritos para entrar en el Paraíso. Potencia la paciencia y la fidelidad.

Como afirmaba el ocultista Grillot de Givry en 1929, “los dioses han muerto, pero los talismanes perduran. Han sobrevivido a toda forma de incredulidad y han demostrado que su vitalidad es eterna”.